La Dra. Vasiliki Michopoulos es profesora asociada de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Emory University School of Medicine y miembro de la Mesa Directiva de la ADAA. Su investigación examina el impacto biológico y endocrino del estrés crónico y el trauma en el desarrollo de la ansiedad y el TEPT en mujeres.
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6 maneras en las que la conexión cerebro-intestino influye en tu ansiedad
- Vasiliki Michopoulos PhD
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Puesto que el intestino y el cerebro están estrechamente conectados, algunos de los síntomas de la ansiedad más comunes se pueden sentir en el estómago. Esto explica por qué sientes mariposas antes de tomar un examen, sientes un nudo en el estómago después de una disputa o te quedas atorada en el baño por horas antes de dar un discurso. Una vez que comprendas cómo el eje intestino-cerebro afecta tu salud mental, podrás buscar maneras más rápidas y efectivas de aliviarte.
1. Las hormonas del estrés circulan por el eje intestino-cerebro
En tu intestino se concentra la segunda mayor cantidad de nervios después del cerebro. Esta comunicación se conoce como el eje intestino-cerebro. Las señales del estrés usan este canal para circular directamente del cerebro al sistema digestivo, donde pueden activar numerosos problemas.
2. Tu digestión se ve perturbada
Cuando las hormonas del estrés entran en tu tracto digestivo a través del eje intestino-cerebro, pueden alterar la función de tu intestino e interferir con la digestión. En general, los signos de alerta son cambios repentinos del apetito y dolores o molestias físicas.
3. El equilibrio de tu flora intestinal sufre
La ansiedad afecta el equilibrio de tu microbioma intestinal en el tracto digestivo, el cual ayuda a digerir. Este desequilibrio puede causar una variedad de problemas físicos.
Algunos síntomas y afecciones intestinales ligados a la ansiedad son:
- Náuseas
- Cólicos
- Indigestión
- Estreñimiento
- Diarrea
- Pérdida del apetito
- Aumento del hambre
- Síndrome del intestino irritable (SII)
- Úlceras pépticas
4. Tu respuesta inmunitaria se debilita
El estrés reduce la producción de anticuerpos y aumenta la inflamación sistémica. Así, tu intestino se vuelve más permeable, lo que provoca más inflamación y problemas del índice glucémico. Al mismo tiempo, te vuelves más vulnerable a las numerosas afecciones ligadas a una inflamación sistémica más grave.
5. Los síntomas digestivos pueden provocar ansiedad
Si los síntomas de tu ansiedad incluyen efectos gastrointestinales vergonzosos como diarrea, cólicos, o náuseas, es posible que desarrolles un miedo de que tus síntomas empeoren en público. Esto suele llevar a comportamientos de evitación y genera una nueva fuente de estrés.
6. El ciclo de la ansiedad y los problemas intestinales no para
Cuando los problemas digestivos empiezan, pueden volverse una fuente inagotable de ansiedad, creando un círculo vicioso de estrés y molestias estomacales.
Es por ello que se deben tratar los problemas biológicos, psicológicos y sociales al mismo tiempo que se busca un remedio para los malestares intestinales ligados a la ansiedad. Un plan de tratamiento que combine tanto técnicas de reducción del estrés como cambios en el régimen alimentario tendrá más probabilidades de aplacar los síntomas.
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